jueves, 5 de mayo de 2011

Frente rosa

          El mundo del fútbol, ese vasto, desmedido y monstruoso negocio que fundamenta su razón de ser en una remota ascendencia deportiva, en un lejanísimo vínculo con un esparcimiento gimnástico y recreativo, no cesa de depararnos continuos motivos de estupefacción.

          El fútbol se comporta como ese fluido espeso que tiende a expandirse hasta la desmesura en el escaparate mediático y a ocupar tanto el cuerpo social abandonado a su suerte como el córtex cerebral dejado en barbecho, y añado, inutilizándolo para su correcto funcionamiento. Un proyecto del LHC (Large Hadron Collider) ha bautizado este nuevo isótopo inestable y radioactivo como Ft, sin asignarle, por ahora, número atómico, pero englobándolo por sus afinidades expansivas y devastadoras con el To (toros), Rl (religión) y Mn (monarquía).

          No suelo andar muy atento a sus minucias diarias ni llego a comprender enteramente su jerga. Las tormentas futbolísticas, cada vez más frecuentes y más virulentas, ciclónicas y huracanadas suelo pasarlas bajo techo esperando pacientemente a que escampe. Si bien soy cada día más escéptico al respecto y me vengo abajo cuando empiezo a considerar que el advenimiento del apocalipsis climático futbolero probablemente impida que algún día llegue la primavera.

          Como digo, aunque busque incesantemente refugio, a veces no puedo evitar que una ráfaga de estupidez en estado bruto (brutísimo) me sacuda y me saque de golpe de mi guarida. Y han sido tres mazazos tres en un sólo día, por lo que, a modo de lenitivo, paso a consignarlos.

          Primero, bajaba tan ufano la Cuesta de San Vicente a trote ligero, que ya perdía un tren, cuando me topo de frente, en todo lo alto y todo a lo largo del lateral de un kiosco la siguiente bufanda.


          No. No es un fotomontaje de aficionado a la Ufulogía. Es real (Madrid).

          !Ese ripio de Mecano! !Ese rosa palo!

          O se es una chica lista o se es madridista. O si la chica está siempre lista, no puede ser muy fiel. Son términos disyuntivos, contrapuestos, no hay puntos intermedios. Una chica es lista o es fiel. Claro, a no ser que la chica lista se haga la tonta para pillar cacho, que, como la cosa está muy mala, algunas tienen que bajar mucho, pero que mucho, el listón y en los estadios, en los bares hay mucho hombre concentrado y mucho abrazo y mucho frufrú y mucho saltito y hay que estar a la que salta. Preparada, lista, ya. Chica lista, madridista o lo que haga falta.

          Y algunas, las pobres, llevan así de listas y a verlas venir desde hace décadas. Porque de lo que no se dan cuenta es de que acaban, como las "penínsulas", rodeadas de hombres por todas partes menos por una, normalmente la más interesante.

          Y, luego, al final, ese toque heráldico, "Siempre fieles", Semper Fidelis, pero que aquí y visto en conjunto tiene el tufo machista del "eau de fritanga".

          Sólo hay un ser en el censo universal que merezca lucir semejante bufanda: el caniche de Paris Hilton.

          La leyenda, más que una expresión de orgullo parece un centón de nobles virtudes caninas, más propio para la chapa de un collar de perros que para una bufanda. Y muy inherente al mundillo futbolero: las chicas, en el fútbol, sirven de mascotas, novias turgentes de futbolistas y contraportadas de prensa deportiva. Chica buena, chica lista, acércame esas zapatillas y muéveme el rabo. O mejor, cómemelo, cacho perra. Perra fiel, perraca.

          Y ese rosa imposible, bandera de su auténtico lugar en el mundo, el frente rosa, ese ejército que misteriosamente consigue que las patatas fritas estén en el cuenco, las cervezas frías en la nevera, y que pasa el aspirador, ahora no, cuando están sacando un córner.

          Podéis imaginar la lencería a juego. !El horror! !el horror! que diría Kurtz.

          Paso al segundo: Un anuncio de Gol TV donde una mujer de gesto firme y severo posa junto a un eslogan que traduce su pensamiento y reza algo así como "En algo soy el mejor del mundo, soy del Madrid" (A ver si mañana bajo a la marquesina a hacer la foto) Es decir, que en lo demás eres un don nadie, un inepto, un incompetente, un gusano, un inútil, un incapaz... y la única fuente de estima proviene del hecho de que eres del Madrid, o de la Roja, o del Barça.. Tu única satisfacción en la vida consiste en pertenecer a un rebaño, grey, parroquia en concreto que vocifera ciertas consignas y viste de cierto color, eso si no eres chica, que tienes que ir de rosa palo. ¡Ah! y no se te ocurra ponerte a pensar y darte cuenta de que estás en ese rebaño y no en otro (¿contrapuesto?) por puro azar, siguiendo la ley del caos. O pensar que las consignas son erróneas. O pensar y punto.

          Con lemas así aprendemos lo bien que se vive cuando otros piensan y deciden por ti. Porque el fútbol es eso, un receso del pensamiento, un obstáculo en que éste tropieza.

          Paso al tercero: sólo a la élite del fútbol, larva, espejo y escuela de fascismo se le podía ocurrir destilar una propuesta semejante:

          Una cuota racial en la selección Francesa de Fútbol

          Y esto es sólo una pequeña muestra del tipo de la bajeza moral e intelectual que nos espera en un mundo que, ante un horizonte de escasez de recursos, propone echar salvavidas sólo a los nuestros, separando a seres humanos por colores, como los lacasitos, como en el fútbol.

          Emulando a Víctor Frankenstein, estamos desenterrando cadáveres para juntar los trozos y devolver nuevamente la vida a una criatura monstruosa: Hitler. El hombre que para acabar con los que él consideraba bárbaros se convirtió en el mayor de todos.

          El miedo y el odio son una mercancía tan peligrosa, tan inflamable, tan contagiosa, y tan explosiva que deberíamos considerarla munición de guerra. Y últimamente nos estamos armando hasta los dientes y eliminando los escrúpulos morales a la hora, por ejemplo, de vitorear un asesinato de estado en todas regla, relatado prácticamente en directo.

          ¿Nadie siente que no sólo se han sobrepasado todos los límites sino que se han pisoteado, borrado en ese alarde pormenorizado de la tortura y el crimen de estado que ha sido la ejecución de Bin Laden? !Y batiendo palmas! Como en el fútbol.

viernes, 18 de marzo de 2011

Llegarás a Presidente, chaval.

           Tengo un nuevo compañero de oficina, jovencito, adicto a la casuística salmón, y que gusta de entrar y salir mucho del despacho del director. Se cree, el pobre, que ha entrado en la casa de Gran Hermano, y se muestra muy preocupado por la posibilidad de ascender en la empresa. Yo intento consolarlo, y sosegar su impaciencia al respecto: "Tu tranquilo, llegarás muy alto: eres un gilipollas integral".


           Cuando un niño no sueña con ser astronauta o explorador, sino jefe, padece un severo problema mental.

           Y es que hay que desengañarse de una vez por todas: la archiconocida frase "mi jefe es un idiota" no es puro fruto del azar, ni el choque fortuito de descomunales convergencias cósmicas a la deriva, no tuvo usted tan mala suerte, no resulta una excepción, más bien, y muy al contrario, se trata, desde todos los puntos de vista imaginables, de una constante universal.

           Y lo expreso de la forma más atenuada de que soy capaz, porque estoy convencido del hecho de que se trata verdaderamente de un axioma.

           Cada vez que me presentan un jefe, cada vez que "zarpamos en esta nueva y apasionante singladura" (la del Titanic), sonrío y ofrezco la mano, como es debido, con sumisión proporcionada a la situación y escucho sus palabras entusiastas (las del Titanic: "esto no lo hunde ni dios"), y todo ese galimatías de los retos y de las metas con leves asentimientos repetitivos.

           Sin embargo, por dentro, me hago cruces y me pregunto con qué magnitud de incompetencia tendré que lidiar esta vez (la del Titanic) , y si seré capaz de contener las vías de agua de su ineficacia (las del Titanic), o de adaptar las consignas a algo epistemológicamente cercano a la realidad (el iceberg con que chocó el Titanic), siguiendo el principio según el cual insinuar algo remotamente parecido a la verdad resulta de todo punto inaceptable.

           Refutar este principio más que excepcional tiene visos de rareza extrema.

           Decía Goethe que todo en el mundo es una metáfora, y el hecho de ser jefe no se sustrae a esta verdad. Más que una simple categoría concreta en la organización del trabajo, ser jefe constituye un estatus metafísico. El más cercano al cretinismo que existe.

           Ser jefe consiste en llegar, en el universo laboral, a ese punto geosincrónico o punto de Lagrange, donde las fuerzas gravitatorias se equilibran y para obtener el movimiento ya no hay que saber nada (solo se transmiten las instrucciones), no hay que hacer nada (salvo decir a otros que lo hagan) y no se tiene responsabilidad sobre nada (pues la incumbencia siempre es de los técnicos, de los de arriba o de los de abajo). Ser jefe consiste en llegar a ese punto donde la jurisdicción tiende a cero.

           Y ese estado, ni sólido ni líquido, de jefe, no se trata sino de una etapa intermedia en el largo ascenso del hombre hacia el nirvana de la arrogancia.

           Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, parece que el mundo, al menos en las sociedades occidentales, sufrió una alarmante escasez de pobres, un acusado descenso del odio, del miedo, de las necesidades perentorias, debido al auge del estado del bienestar, y a la falsa creencia de que todos tenían derecho a disfrutar alegremente de la riqueza, propiciando de este modo la decadencia social, el ocaso de la civilización y el florecimiento de alternativas culturales, vitales y hasta científicas disolventes. Y estoy hablando de los años '60.

           Las exiguas filas de los muertos de hambre, y la suavidad y ocasionalidad de su rigor, verdadera llave de las intrínsecas virtudes de la sumisión, el servilismo y hasta la abyección necesarias, no permitían fraguar los firmes cimientos de la jerarquía, y, lo que es peor, ponían en peligro la correcta circulación de la riqueza hacia donde nunca debió dejar de fluir, es decir, a las altas esferas. Porque es de todos sabido que la más abundante e inagotable fuente de riqueza es la miseria ajena.

           Entonces llegó el momento de un líder fuerte. Mano dura y mal carácter. Y el mundo se atiborró de líderes fuertes, grandes estadistas, y referentes morales (desde finales de los '70). No hace falta poner nombres.

           Y no sólo del líder fuerte, sino de la eclosión del liderazgo como doctrina social y manual de virtudes individuales.

           Tantos años inculcando los exámenes de conciencia, pecados originales, religiones degradantes, televisiones con basura no reciclable, escuelas basadas en la competencia, el castigo y el insulto, haciéndonos responsables únicos de nuestra ignorancia y pobreza, que nos han convencido de tal manera de lo poco que valemos, que nos llega a parecer superflipante y totalmente esferulante la figura del líder, ese ser que ha sabido auparse por encima de las penurias cotidianas.

           Pues, señores, otro desengaño: ese señor es un miserable. Lógica y etimológicamente, el productor de dicha miseria.

           Como premisa, si logras convencer a alguien de que es idiota, de lo irrelevante que es su trabajo, de lo poco que merece su salario o su descanso o su bienestar, de lo intrascendente e indigno de su vida, y de que, por contra, hay un mundo mejor (al que nunca accederá ni él, ni sus hijos, ni sus nietos....) , para los hombres dotados de sutiles actitudes mentales y espirituales triunfadoras, que sienten en su rostro la brisa del destino y la transcendencia, y acceden, como si tal cosa, a la eterna fiesta de la abundancia, entonces, tienes en tus manos un resorte mucho más eficaz que una tanda de latigazos o unos grilletes. Y además haces caja con la venta de unos libros al tiempo que convences a alguien de que se autoayuda cuando, en realidad, lo telediriges.

           Los manuales sobre cómo potenciar el liderazgo ("liderato" dicen algunos comiéndose un "bocata") responden a este esquema hasta la hilaridad, abundando en el absoluto desprecio a la condición humana común y natural , e intentando fomentar habilidades que podrían calificarse de estúpidas cuando no de psicopáticas, llegando en muchos de ellos a ofrecer sustancias estimulantes, porque debe ser que estamos de los nervios, pero poco estimulados. Todo ello con el único horizonte de adaptarte, de responder a un "perfil" que ya está preestablecido y que otros han decidido por ti.

           Y de no llevar a cabo esta actualización del software con la suficiente docilidad o entusiasmo, está previsto el castigo eterno del fracaso, lugar común de ayer, de hoy y de siempre para los disidentes del pensamiento único, que para algunos es su único pensamiento. Y aquí volvemos al punto 1 donde tu vida era una mierda.

           Y luego tengo que oír eso de que ya no existe la izquierda y la derecha. Será, pero, como dice El Roto, sigue habiendo arriba y abajo. Esa frontera, borrada, de tan pisoteada que está por las acometidas de algunos hacia el centro, está tan clara como siempre: la gente de derechas está, de una forma u otra, comprada, y la gente de izquierdas está vendida.

           Por poner sólo un ejemplo. Ninguno de los que defienden la energía nuclear a ultranza, los que creen que es moderna, científica y responde a las necesidades económicas, va a agarrar las mangueras de Fukushima, ni van a encapsular con sus manos el reactor de Chernobyl. Para eso está la carne de cañón, la carne asada por el uranio, la carne de yugo, la carne de trinchera y de paredón de los Senderos de Gloria.

           Sencillamente, los que recogen los beneficios de la energía nuclear, no son los que pagan las facturas ni las consecuencias. No pagan siquiera la instalación de las centrales, o su desmantelamiento, que corren a cuenta del estado, ni los seguros por las responsabilidades por posibles accidentes, ni el tratamiento durante los miles de años que siguen activos los residuos generados.

           En su propaganda idílica de un futuro ecológico de la mano de la fisión nuclear, fuente de una energía limpia, invisible, segura y renovable como el anuncio de un salvaslip (también limpio, fino, seguro y renovable), se les olvidó preguntar a qué huelen las nubes. Radioactivas, se entiende. Pregunta a la que quizá, a lo peor, pronto puedan responder los tokiotas.

           Kenzaburo Oé, Premio Nobel de Literatura en 1994, ha ofrecido algo parecido a una réplica: luchar toda la vida contra la estupidez y contra la arrogancia.


            "La nuestra es esencialmente una época trágica, así que nos negamos a tomarla por lo trágico. El cataclismo se ha producido, estamos entre las ruinas, comenzamos a construir hábitats diminutos, a tener nuevas esperanzas insignificantes" comenzaba El amante de Lady Chaterley. Años 20. Postguerra mundial. Esperanzas insignificantes.


           El mundo, !esa metáfora!, se desintegra.

Pero tu no te preocupes. Tu llegarás a presidente, chaval.

lunes, 14 de marzo de 2011

Poderoso caballero (en mi Audi)

         
          Ya era hora de que la gente bien de toda la vida se soltase la melena, aunque sea flotando en el interior de un potente, tapizado y confortable BMW, y diese un giro radical hacia la insurrección contra las imposiciones de los gobernantes, en una deriva anarcoide a la que no están muy habituados, pero que sienten como una transfusión de sangre nueva en su rancio abolengo.


          El socialismo Zen de Zapatero ha decidido atemperar la velocidad en autovías y autopistas, empezando por zentodiez, como una medida principalmente de ahorro de energía. Y es muy comprensible que dicha limitación de velocidad máxima a 110 Km/h haya supuesto una penosa humillación a los conductores de vehículos de gran cilindrada (que a ver qué coño van a hacer con ellos ahora) que además van pasados de copas, de los que el Sr. Uriarte es tan cualificado portavoz.


          Y Fernando Alonso, en un alarde de inteligencia, haciendo los coros. Porque los efluvios de los octanos, como el napalm, huelen a victoria.


          Haider líder de la ultraderecha austriaca, recogido en porciones del amasijo de aleaciones de su superdeportivo, nos iluminaba acerca de la afición suya y de sus leales a mezclar velocidad y alcohol, (el futurismo de los años 20 fue un precursor del fascismo en Italia) así como la realeza es propensa a sufrir accidentes náuticos, de esquí o hípicos, en lo que viene a ser una variante regia del accidente laboral.


          En general, se puede extrapolar la proyección de que cuando el pensamiento empieza a escasear existe una tendencia a que las corbatas y los uniformes también empiezan a ser más brillantes, los relojes más esféricos y dorados, y los coches más deportivos, gigantescos y arrolladores.


          No es de extrañar entonces que la limitación de velocidad en autovías y autopistas se haya vivido como una especie de castración, de frustración de un imaginario de vigor mecánico y crematístico. Y este es otro de los tics que delata a nuestros conservadores como reaccionarios, que defienden sus privilegios de casta pisoteando, al paso, los intereses generales, y los coloca un poquito más allá del centro político donde ellos pretenden situarse.


          No olvidemos que la carretera es una alegoría de la vida. Para ellos ya resulta extremadamente duro someterse a la dictadura estalinista que supone respetar las señales de tráfico y las normas de circulación, o simplemente respetar a los peatones o a los coches de menor categoría. 


          Para ellos, el ahorro de energía no debe limitarse por imposición, aunque sea legal. Ellos no están dispuestos a ceder un sólo Km/h de su Audi, o de su Porsche, para beneficiar el ahorro general de energía.


           El ahorro debería ligarse al empobrecimiento general, por ejemplo, ligando los sueldos a las pérdidas de las empresas, o socializando las quiebras bancarias, mientras los beneficios pacen, muy a su sabor, en los paraísos fiscales.


           Eso si que es efectivo. Y no hay que quitarle derechos a nadie en esta vorágine prohibicionista de Zapatero.


           Para ellos el ahorro de energía, la velocidad y hasta el ceda el paso deberían ir ligados, para ser más eficientes, al valor de vehículo en cuestión, que refleja la jerarquía social del que lo conduce y la impunidad directamente proporcional que debería proporcionar.


            Sólo así se entiende que una persona tan bien despeinada, como Ignacio Uriarte, líder de Nuevas Generaciones, condenado por el Tribunal Supremo a pagar 2.400 € de multa y a ocho meses de retirada de carnet, después de verse involucrado en un accidente y conducir ebrio, siguiendo la consigna de Aznar de que el gobierno no es quién para inmiscuirse en cuántas copas se toma o no, se permita dar lecciones al gobierno, o a cualquiera, sobre cuestiones concernientes al tráfico rodado.


           Y es que pisando a fondo y pasadito de copas, se siente como un redivivo Che Guevara. Y ahora va a resultar que en vez de un delincuente va a convertirse en un héroe, un visionario, un precursor, y en vez de una condena vamos a tener que hacerle un monumento. Como a las putas de Montera.


          Y las declaraciones debe ser que también las hace con un 10 en la escala drunker, porque decir que hace falta un debate "serio" (sedio) en vez de "improvisaciones" (impdovisasiones), y que el camino para no importar la energía de Francia (según fuentes de la barra del Copa's Club, al parecer, porque según los informes técnicos, España traspasa el excedente de energía eléctrica a Francia), sólo puede ser superado por sí mismo en un triple salto mortal al mostrarse "a favor" de la "construcción de nuevas centrales nucleares", !!!!!al día siguiente del desastre causado por el terremoto en Japón en la central nuclear de Fukushima!!!!


          A veces pienso que el PP está tan confortablemente seguro de su victoria electoral, que ha decidido dedicarse a tumba abierta al humor sarcástico, y cada semana, y a veces, cada día, nos deleita con una Gran Gala. La semana pasada Camps, firmando el manifiesto contra la corrupción, el metrobús (que son los padres) del Consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, los monumentos para las putas de la Montera de Manuel Cobo, Teniente Alcalde de Madrid, en respuesta a una solicitud de los familiares de las víctimas del 11-M, y ahora esto.


          Y me da la sensación de que se están riendo de nosotros en nuestra cara, insultando cualquier vestigio de inteligencia que nos quede, y tomando a los españoles por gilipollas integrales. Y lo hacen sin careta y a braga quitada. Y esto empieza a no tener gracia. Ni puta gracia.


Si estando en la oposición, los periódicos parecen un sambódromo de la desfachatez, miedo me da imaginar lo que harán en el gobierno.

domingo, 6 de marzo de 2011

!Esto sí es un manifiesto!

!Esto sí es un manifiesto!


Solo a a genio se le ocurre
(¿Quién está detrás de esto?)
convocar un concilio
con chirigota que aburre,
clamando contra prebendas,
sobornos y lenocinios,
!!en plenas carnestolendas!!


!Esto sí es un manifiesto!


!Sita en Palma de Mallorca,
se levanta toda la escena!
Escondida tras las Matas
del cadalso de la horca,
con su perfil enhiesto,
(huyen hasta las ratas)
de Ópera y Palma Arena!


!Esto sí es un manifiesto!


Después de los besos Gospedales,
después de decir "te quiero",
quizá nos diga la Lola,
quizá nos lo diga presto,
a qué huele el dinero
cuando besa una española
a la caja de caudales.


!Esto sí es un manifiesto!


Mariano nombra a Francisco
animal de compañía,
y hay que echarle arrestos,
que aunque solo pulpo sea,
es el pulpo de Correa,
y puede hacerle cisco.
!Abran todas las ventanas!
!Echa humo don Mariano!
Don Francisco echa el resto.
¿Apariciones marianas?
!Manifiesto franciscano!


!Esto sí es un manifiesto!


De su puño y de su letra,
con fachatez y sin cinismo,
(su antifaz no tiene lepra,
y a su alma le da lo mismo)
firma bajo los versículos
que acusan a los corruptos
de oficiales vehículos
sin que sea un exabrupto,
que es disfraz de carnaval,
y no traje de Milano
del más elegante apresto,
como sospecha Mariano.


!Esto sí es un manifiesto!




Plenamente conscientes
de su higiénico papel,
la lucha anticorrupción,
manual y manifiesto,
tienen lugar preferente
en los baños del Pepé


!Esto sí es un manifiesto!


Mariano nada entre ultras,
Rita apenas se irrita,
solo Espe la encabrita,
y el contable de Fabra
que está como una cabra,
estudia la economía
una me suma, una me resto,
en la Santa Escuela Pía
de las Ciencias Ocultas.


La camorra valenciana
comparsa de carnavales,
vaga el fin de semana,
a ver si para las Fallas,
y las campañas electorales,
antes de ser juzgado,
sale Camps por las murallas,
(cuando no huelo, apesto)
como ninot indultado.


!Esto sí es un manifiesto!

domingo, 13 de febrero de 2011

Si no fuera por estos momentos...

          El jueves por la tarde entra por la puerta de la oficina un caballero de cierta edad y se dirige directamente a mi mostrador. Solicita disponer de una cuenta que no era la suya, esgrimiendo una autorización con lo que me parece más soltura de la que produce la simple costumbre.
          Atrapo el papel y aunque todo parecía correcto, resulta necesario, en estos casos, aportar además la libreta y el documento de identidad de los interesados, autorizante y autorizado, por lo que se lo hago saber. El hombre tira de manual y me increpa:
          - !Es la primera vez que alguien me exige algo semejante!- Un clásico de hoy, de ayer y de siempre, y prosigue- Siempre lo hago así y usted - otro clásico, pero esta vez con perdigones- es el primero en ponerme pegas - tres salvas de perdigones más, una por cada pe inicial- Hay un chiquito de las mesas que siempre me lo hace- El chiquito en cuestión está a punto de jubilarse.
          - Es posible, pero me temo que no puedo atenderle en este caso, y mi compañero no está en este momento.
          Dudo unos segundos y decido, que en vez de mandarle educadamente a la mierda, le mando a los otros compañeros de las mesas, por si se tratara de un caso especial a causa de algo que yo ignore.
           Contemplo su pequeña romería por las mesas hasta acabar sentado en la de la Subdirectora, justo delante de mí, y oigo que ella le responde:
          - La disposición de dinero mediante autorización resulta, por sí misma, una situación excepcional que solo atendemos con todas las garantías. Hacerlo sin la libreta ni los carnés de los interesados no nos es posible. Por favor, resulta totalmente necesario que nos los aporte para facilitarle el dinero.
          Cuando el cliente sale por la puerta con humos de pocos amigos, yo ya estaba atendiendo a un chico muy joven que venía a cancelar su cuenta.
          - Este señor es el marido de la ciega aquella, que tiene tan malas pulgas, y andan todos los días a palos entre ellos. Si le doy la pasta de la cuenta de su mujer sin tenerlo pero que muy claro, a lo mejor, los palos nos los llevamos nosotros- le dice la subdirectora al compañero que tenía a mi lado.
           - Eso sí que sería, literalmente, dar palos de ciego- le comento al joven que atendía. Nos miramos y echamos a reír como el que echa a galopar. No podemos parar ni para meter baza. Entre suspiro, lágrima y resuello logra intercalar alguna que otra frase.
           - Si no fuera porque me he tenido que abrir la cuenta en otro banco porque me lo exige la cooperativa en la que me he metido, no cancelaba esta. No sé si funcionarán mejor que vosotros pero, desde luego no me voy a reír tanto, ni de lejos.
           - Pues que sepas que si la cancelas te vas a perder lo de la ciega atizando a la piñata. A lo mejor te libras de un palo, pero ver la sucursal convertida en una yincana, eso no tiene precio, -deformación profesional- te lo puedo asegurar.
           No acabamos abrazados muriéndonos de risa floja porque nos separa un mostrador y la distancia cliente-empleado, tan conveniente en otras ocasiones.
           Al final, canceló la cuenta porque para eso había venido y no había remedio.
           Pero si no fuera por estos momentos...

sábado, 12 de febrero de 2011

Orales y laborales

          Mónica Lewinsky ha fundado su nueva congregación religiosa bajo el nombre de Orden de las Hermanas Mortificadas Becarias de la Santa Succión, cuyo lema, inspirado en el "ora et labora" benedictino, reza: "Orales et laborales". Sus estatutos y régimen interno no se han manifestado públicamente por escrito, pues se declara estricta seguidora de la tradición oral.


          Ha desechado definitivamente la primera opción de denominarlas Legionarias del Amor de Cristo, porque en Méjico ya circulaba algún corrido donde, bajo el título de "Las Legionarias del Amor" a secas, el estribillo, en boca de un tal Maciel, declaraba: 


Órale, órale, ándale, ándale,
que llegan las genuflexionadas
y reventándome el tabernáculo
tengo la forma sagrada."

          Su hábito talar, de blanco inmaculado, luce un espectacular escote palabra de honor, desde cuyo balcón puede uno asomarse a las turgencias de un pecho traspasado por los divinos arrebatos.


          Una única distinción se aprecia en su austero hábito, una mancha difusa y misteriosa, producida por una emisión indeterminada, situada en centro del pecho, pero que solo se obtiene una vez superadas todas la pruebas del noviciado.


          Ana Botella de Aznar, al conocer la noticia, ha declarado que piensa darse de baja en los Legionarios de Cristo (demasiada testosterona), dejar a Aznar, que, por su parte, ha ingresado en los Reverendos Padres Abdominales, y abrazar ("o lo que sea") esta cosa ("o lo que sea") tan interesante, adoptando el nombre religioso de Ana Lyoral, renunciando así a la Botella (la denominación de origen) y subrayando, de este modo, su bocación (de boca) de servicio (de ser vicio).


          Por lo pronto ya han anunciado una peregrinación hacia Santiago para recabar postulantes. Por el camino francés, por supuesto. Y, como era de suponer, desde el primer momento han levantado una ola de simpatía y otras cosas.


          De hecho, los propietarios de ciertos coloristas locales de la carretera de Burgos han reaccionado convocando protestas, y jornadas de piernas abiertas, ante lo que consideran intrusismo intolerable por parte de la Iglesia. "Hasta ahora la competencia era solapada, pero hacerlo abierta y descaradamente resulta intolerable" y "lo que nos faltaba después de la Ley Anti-tabaco, putas monjas" declaraban indignados.


          La Santa Sede mantiene, por el momento, un silencio que no se sabe si interpretar como una reprobación o un respaldo tácito, dado que no están los tiempos para desaprovechar vocaciones y puede que se considere la posibilidad de que en algún sitio, que no sea la cárcel, haya que meter tanto rijoso y pederasta, una vez sean desarticulados los Legionarios de Cristo y la Iglesia Irlandesa en pleno.

martes, 8 de febrero de 2011

No tiene perdón

"Cerco un paese inocente"
Cesare Pavese

        Después de leer la magnífica crónica de Rosa Montero en el País de hoy (hay que leerlo antes de seguir), y, a su estela, hacer un somero repaso al desfile interminable de gúrteles, cacicadas fabricias,  trajedias valencianas, sólo se me ocurre añadir que ser culpable puede ser objeto de atenuantes, eximentes, prescripciones, presunciones ilimitadas de inocencia, sobreseimientos, falta de pruebas o de testigos, caos contables, archivos, clemencias y hasta del veredicto de las urnas, que viene a ser como el comodín del público para estos casos. Pero lo que nunca se perdona, de ningún modo tiene perdón, es el crimen de ser inocente. 


        Este cándido italiano, con pinta de perro flauta, después de zafarse de Berlusconi, vino a toparse contra el Manual de buenas maneras en el trato con la oposición de Teófila Martínez, trasunto del de Aznar (pero con derechos de autor de Arturo Pérez-Reverte), para acabar como el Lute, en las mazmorras gaditanas por mor, al parecer, de una lejía, es decir una herejía legal.




         Y no aprendemos. En España todo, sus perros, sus toros, las moscas de sus toros, sus habitantes (santos inocentes), incluida su justicia, resulta ser propiedad eterna de sus amos naturales.

Actualización bandera 1.0