lunes, 13 de junio de 2011
Beso sin más
Aquella vez,
Como apenas raramente a veces
Pasa,
Se aquieta el mundo todo
Y todo se reposa,
Y se abre una grieta
En el muro de escombros del alma
Muerta después de matar a un dios cualquiera,
En el recodo oculto del curso inflexible del tiempo,
En el ángulo vivo de tu boca entreabierta.
Te derrito
Sin querer, sin pensar,
Sin amor, sin palabras,
Un beso sin coartadas,
Caminando desnudo por tus labios.
Te derrito
El lacre espeso y cálido
De mis pasos reposados
Como un aguacero.
Te derrito
Un beso demorado,
Mientras largas caravanas
Atraviesan la sabana dilatadamente
En la recóndita esfera de un instante distante,
Te derrito
El beso que nunca termina,
El que llegó para quedarse,
Suspendido para siempre,
Caduco e inmortal,
Entre la nada y el tiempo.
Y fue eso, sólo eso,
Sin ayer, sin mañana,
Sin nada que no sea
Sencillamente un beso.
martes, 7 de junio de 2011
Pedro petrificado
Junio 2009
Normalmente cualquier profesor ha de soportar a lo largo de su vida un aluvión de críticas, mofas, befas, burlas, motes, monigotes e incluso hasta vudú. Tu caso creo que es excepcional, pues eres de los pocos maestros con club de fans, y supongo que podrás hacer un libro bien gordo con todos los poemas que te han dedicado. Ahí va uno más, y de los peores.Pedro petrificado
(Poesía lapidaria que no rima
sino que, más bien, da mucha grima)
Porque donde dos cuencas (Cuenca y Mini Cuenca) vacías amanezcan
ella (la libertad) pondrá dos piedras (dos Pedros) de futura mirada.
Miguel Hernández desfigurado
Una mañana cualquiera te levantas,
pero en realidad permaneces tumbado.
Afuera el aliento del desaliento arrecia,
llueve resignación,
y ese día nos sentamos y acabamos pensando
que resulta de lo más natural no ser feliz,
gruñir, desconfiar y no pisar los charcos
completamente empapados de risas,
y tampoco te acuerdas muy bien
de con quién te has enfadado, ni cuándo,
ni por qué.
Ese día Pedro se yergue, se enroca, se petrifica,
se amuralla y grita: ¡Basta¡ ¡No puede ser¡
No podemos renunciar,
ni amoldarlos mansamente a la tristeza.
Pedro, padre y piedra.
Pedro se ha empedernido en no darse por vencido,
Pedro se ha empeñado en no dejar que nadie se despeñe,
Pedro Pan ha empedrado de buenas intenciones el infierno,
y los leves sueños de los niños perdidos.
Pedro Pan que los convierte en dioses resplandecientes,
en Príncipes de la Rosa,
en Reyes de Aravaca.
Pedro, padre y piedra.
Nos has cambiado la gramática
ya que en nuestro diccionario, y para siempre,
pedrada también significa, a saber:
Dícese de la colleja de optimismo o
súbito golpe de alegría.
Nos has cambiado también la ortografía
donde comPasión se escribe con Pe mayúscula,
de Pedro y de Pasión,
y agua se escribe con Hache,
(con hache de Hache dos ¡Oh!).
Y la física se vuelto loca,
y tu piedra es la piedra angular
de la tabla periódica,
un nuevo elemento de la tabla
ahora llamada Pedriódica
donde las piedras son ligeras como espuma de champán.
Pedro, padre y piedra.
El cielo está empedrado,
y el desempedrador que lo desempiedre
y lo enladrille o lo asfalte,
aquí nos tendrá enfrente.
Sólo te pedimos que nos cambies
este corazón de carne por uno de piedra,
de tu piedra dura de Extremadura,
acorazado como el tuyo,
de piedra filosofal,
de pura vida,
para vivir esta edad de piedra
como si fuera
dulce edad de oro
como si fuera,
ahora que somos bilingües,
like a rolling stone.
Tú eres Pedro
y con esta piedra de mechero
me encenderé el pitillo,
o antorcha,
(ahora que dejé de fumar)
a la mala salud de tu alma de piedra.
Muchas gracias, maestro,
por esta sencilla lección.
Gracias.
jueves, 2 de junio de 2011
La vejez, la textura del tiempo.
La vejez, la textura del tiempo,
Los mendigos de la edad, los años.
Hijos de madres muertas,
de ojos glaucos,
de manos frías
de cabellos de plástico,
que abrazan bajo las órdenes de sus mecanismos,
cuerpos sin calor,
seres inhumanos.
La mano que te pegó, te enseñó,
el que te disparó, el que antes te odió,
te dijo la verdad.
Caminando por la nada,
recibiendo golpes en la carne
mojada y fría,
en el núcleo del dolor,
en el vacío.
Dolor dentro del dolor,
frío dentro del frío.
Muerte dentro de la muerte,
la vida se descompone,
se pudre, fermenta,
cae, y escribes poemas esculpidos
en dolor, sin palabras, sin rimas,
sin versos, sin otra materia prima
que la muerte susurrándote en retorcidos laberintos
recorridos por gusanos ciegos.
Y muero en un charco de cieno helado de noviembre
mientras me pisan paseantes distraídos,
y ya nadie distingue,
qué es el agua, qué la tierra, qué mis ojos, qué la tarde que cae,
qué es el viento, qué mis dientes de rata gris.
Cae la tarde, cae la lluvia, cae la noche, cae la escarcha,
el viento se derrumba, caen los segundos, como fragmentos del apocalipsis
no te agarres, caen los versos,
todo es pasado, todo es mentira,
caen los latidos.
Mi forma en el espejo
Recuerda vagamente a un hombre.
Los mendigos de la edad, los años.
Hijos de madres muertas,
de ojos glaucos,
de manos frías
de cabellos de plástico,
que abrazan bajo las órdenes de sus mecanismos,
cuerpos sin calor,
seres inhumanos.
La mano que te pegó, te enseñó,
el que te disparó, el que antes te odió,
te dijo la verdad.
Caminando por la nada,
recibiendo golpes en la carne
mojada y fría,
en el núcleo del dolor,
en el vacío.
Dolor dentro del dolor,
frío dentro del frío.
Muerte dentro de la muerte,
la vida se descompone,
se pudre, fermenta,
cae, y escribes poemas esculpidos
en dolor, sin palabras, sin rimas,
sin versos, sin otra materia prima
que la muerte susurrándote en retorcidos laberintos
recorridos por gusanos ciegos.
Y muero en un charco de cieno helado de noviembre
mientras me pisan paseantes distraídos,
y ya nadie distingue,
qué es el agua, qué la tierra, qué mis ojos, qué la tarde que cae,
qué es el viento, qué mis dientes de rata gris.
Cae la tarde, cae la lluvia, cae la noche, cae la escarcha,
el viento se derrumba, caen los segundos, como fragmentos del apocalipsis
no te agarres, caen los versos,
todo es pasado, todo es mentira,
caen los latidos.
Mi forma en el espejo
Recuerda vagamente a un hombre.
Un pasaporte sentimental
Un pasaporte sentimental
Una antorcha de cenizas.
Las lejanas cicatrices del firmamento.
Lagrimas pesando como aldabas del pasado
Dagas que indagan
Profundas cataratas líquidas de arena
Sexo.
Molinos de arena.
La memoria es de arena
cuerpos rellenos de arena
muñecos de trapo llenos de arena,
relojes de arena girando siempre la misma arena
palpitando arena por nuestras venas
desiertos de ayer,
sacos de arena contra las tapias del cementerio,
fusileros del olvido contra el paredón
aeropuertos y autopistas del odio contra
los lentos senderos de la memoria,
hecha de arena, hecha de polvo de los caminos,
mínima, cálida, dulce y luminosa al sol
sin sablón de sal, muerte blanca y vertical
contra muros de cal viva,
recuerdos contra memoria,
ramas del recuerdo
no nos dejan ver
el bosque de la memoria.
Con una pala rompo la costra de mi piel,
levanto el cadáver que soy yo mismo,
desentierro ojos de arena,
que marcan compases del abismo,
con una copa de vino
abro las lentas lentes del pasado
veo una huerta y un olivo, y niños cantando
por el recodo del río,
niños que olvidaron la lección,
Olvidaron el futuro
Aprendiendo a jugar al amor,
Primera sed de ser y ser tenido.
Una antorcha de cenizas.
Las lejanas cicatrices del firmamento.
Lagrimas pesando como aldabas del pasado
Dagas que indagan
Profundas cataratas líquidas de arena
Sexo.
Molinos de arena.
La memoria es de arena
cuerpos rellenos de arena
muñecos de trapo llenos de arena,
relojes de arena girando siempre la misma arena
palpitando arena por nuestras venas
desiertos de ayer,
sacos de arena contra las tapias del cementerio,
fusileros del olvido contra el paredón
aeropuertos y autopistas del odio contra
los lentos senderos de la memoria,
hecha de arena, hecha de polvo de los caminos,
mínima, cálida, dulce y luminosa al sol
sin sablón de sal, muerte blanca y vertical
contra muros de cal viva,
recuerdos contra memoria,
ramas del recuerdo
no nos dejan ver
el bosque de la memoria.
Con una pala rompo la costra de mi piel,
levanto el cadáver que soy yo mismo,
desentierro ojos de arena,
que marcan compases del abismo,
con una copa de vino
abro las lentas lentes del pasado
veo una huerta y un olivo, y niños cantando
por el recodo del río,
niños que olvidaron la lección,
Olvidaron el futuro
Aprendiendo a jugar al amor,
Primera sed de ser y ser tenido.
Mediocridad
A medianoche
A través del vidrio de la botella medio vacía
puedo ver, medio escondida entre las ramas,
la luna medio llena,
con los ojos medio abiertos
y los puños cerrados a medias.
Sobre el velador el vino.
Vino, calostro para los huérfanos,
niños medio muertos de viejos,
acúname en mi sepultura,
y cántame media vida,
a media voz, a media luz,
sin medias lágrimas,
ni medias sonrisas,
susúrrame
medias verdades, medias mentiras,
medio dormido, medio avizor
medio desnudo, medio vencido
medio ahogado, medio borracho
Del todo.
A través del vidrio de la botella medio vacía
puedo ver, medio escondida entre las ramas,
la luna medio llena,
con los ojos medio abiertos
y los puños cerrados a medias.
Sobre el velador el vino.
Vino, calostro para los huérfanos,
niños medio muertos de viejos,
acúname en mi sepultura,
y cántame media vida,
a media voz, a media luz,
sin medias lágrimas,
ni medias sonrisas,
susúrrame
medias verdades, medias mentiras,
medio dormido, medio avizor
medio desnudo, medio vencido
medio ahogado, medio borracho
Del todo.
¿Quién iba a decirte a ti?
¿Quién iba de decirte a ti
El primer día en que,
Entre sollozos, mocos y caricias,
Te arrastraron al colegio,
Que ibas a quedarte allí
Cien años y un día,
Sin remisión de condena,
Hasta hoy?
¿Quién, que ibas a suspender año tras año,
Fracasando infaliblemente,
Cateando infatigablemente,
Mientras todos se hacían gigantes
Entre junio y septiembre?
¿Quién sino tu se iba a quedar
En el patio de esa cárcel para niños,
De muros altísimos del saber
Para dinamitar esa pedagogía de galeras,
Aplastar
Ese escarabajo acorazado y erudito
Que recita
Diez latinajos, diez latigazos
Por no saber, para no saber,
Esa sangre que nos entra con las letras,
Cada dos por tres, cada seis por siete.?
Sin embargo, la vida es eso tan extraño,
Eso tan sumamente raro que pasa
Distraídamente a nuestro lado
Y a veces nos traspasa
Como un escalafón,
Quise decir, como un escalofrío.
Ni un principio ni un final.
No se puede atesorar,
No se puede malgastar,
Ni se puede saber
Ni se puede ignorar.
Todas la grandes palabras
Échalas a jugar,
Échalas a rodar,
Y verás que son
Ruedas cuadradas,
Grandes mentiras.
Y las grandes verdades
Hay que decirlas en voz muy baja,
Cantando para adentro,
Al oído, tiernamente,
Con pequeñas palabras.
Los páginas de los libros
Hay que pasarlas
Como quien levanta una piedra
Buscando orugas,
O cazando arañas,
Sabiendo que la vida queda al margen,
Está en el margen de la plana,
Al borde de su lápida de tinta,
En aquella frontera difusa
De donde proviene
Y a la que nos empuja.
Esa que se quiere meter a empujones,
A desmentir a todos los libros,
Y a todos los sabios que mienten
"Abracadabra, con esta palabra
Conjuro lo vivo, y domino el futuro"
El futuro, el futuro,
Esa fosa con la que nos engañan.
Esta vida es tan inmensa
Que no tiene sentido,
Que no requiere un sentido,
No necesita un destino,
Tan solo busca ser vivida,
Bebida como una dulce melodía.
Solamente los tontos puede seguir creyendo
En las solemnes sabidurías
Mortecinas, lúgubres y distantes.
Para ser recitadas en los estúpidos templos
Donde los sabios no se ríen.
Bienaventurado aquél que reposa,
Bajo la copa de una anchurosa haya...
O de un cerezo en ciernes de flor.
El primer día en que,
Entre sollozos, mocos y caricias,
Te arrastraron al colegio,
Que ibas a quedarte allí
Cien años y un día,
Sin remisión de condena,
Hasta hoy?
¿Quién, que ibas a suspender año tras año,
Fracasando infaliblemente,
Cateando infatigablemente,
Mientras todos se hacían gigantes
Entre junio y septiembre?
¿Quién sino tu se iba a quedar
En el patio de esa cárcel para niños,
De muros altísimos del saber
Para dinamitar esa pedagogía de galeras,
Aplastar
Ese escarabajo acorazado y erudito
Que recita
Diez latinajos, diez latigazos
Por no saber, para no saber,
Esa sangre que nos entra con las letras,
Cada dos por tres, cada seis por siete.?
Sin embargo, la vida es eso tan extraño,
Eso tan sumamente raro que pasa
Distraídamente a nuestro lado
Y a veces nos traspasa
Como un escalafón,
Quise decir, como un escalofrío.
Ni un principio ni un final.
No se puede atesorar,
No se puede malgastar,
Ni se puede saber
Ni se puede ignorar.
Todas la grandes palabras
Échalas a jugar,
Échalas a rodar,
Y verás que son
Ruedas cuadradas,
Grandes mentiras.
Y las grandes verdades
Hay que decirlas en voz muy baja,
Cantando para adentro,
Al oído, tiernamente,
Con pequeñas palabras.
Los páginas de los libros
Hay que pasarlas
Como quien levanta una piedra
Buscando orugas,
O cazando arañas,
Sabiendo que la vida queda al margen,
Está en el margen de la plana,
Al borde de su lápida de tinta,
En aquella frontera difusa
De donde proviene
Y a la que nos empuja.
Esa que se quiere meter a empujones,
A desmentir a todos los libros,
Y a todos los sabios que mienten
"Abracadabra, con esta palabra
Conjuro lo vivo, y domino el futuro"
El futuro, el futuro,
Esa fosa con la que nos engañan.
Esta vida es tan inmensa
Que no tiene sentido,
Que no requiere un sentido,
No necesita un destino,
Tan solo busca ser vivida,
Bebida como una dulce melodía.
Solamente los tontos puede seguir creyendo
En las solemnes sabidurías
Mortecinas, lúgubres y distantes.
Para ser recitadas en los estúpidos templos
Donde los sabios no se ríen.
Bienaventurado aquél que reposa,
Bajo la copa de una anchurosa haya...
O de un cerezo en ciernes de flor.
jueves, 5 de mayo de 2011
Frente rosa
El mundo del fútbol, ese vasto, desmedido y monstruoso negocio que fundamenta su razón de ser en una remota ascendencia deportiva, en un lejanísimo vínculo con un esparcimiento gimnástico y recreativo, no cesa de depararnos continuos motivos de estupefacción.
El fútbol se comporta como ese fluido espeso que tiende a expandirse hasta la desmesura en el escaparate mediático y a ocupar tanto el cuerpo social abandonado a su suerte como el córtex cerebral dejado en barbecho, y añado, inutilizándolo para su correcto funcionamiento. Un proyecto del LHC (Large Hadron Collider) ha bautizado este nuevo isótopo inestable y radioactivo como Ft, sin asignarle, por ahora, número atómico, pero englobándolo por sus afinidades expansivas y devastadoras con el To (toros), Rl (religión) y Mn (monarquía).
No suelo andar muy atento a sus minucias diarias ni llego a comprender enteramente su jerga. Las tormentas futbolísticas, cada vez más frecuentes y más virulentas, ciclónicas y huracanadas suelo pasarlas bajo techo esperando pacientemente a que escampe. Si bien soy cada día más escéptico al respecto y me vengo abajo cuando empiezo a considerar que el advenimiento del apocalipsis climático futbolero probablemente impida que algún día llegue la primavera.
Como digo, aunque busque incesantemente refugio, a veces no puedo evitar que una ráfaga de estupidez en estado bruto (brutísimo) me sacuda y me saque de golpe de mi guarida. Y han sido tres mazazos tres en un sólo día, por lo que, a modo de lenitivo, paso a consignarlos.
Primero, bajaba tan ufano la Cuesta de San Vicente a trote ligero, que ya perdía un tren, cuando me topo de frente, en todo lo alto y todo a lo largo del lateral de un kiosco la siguiente bufanda.
No. No es un fotomontaje de aficionado a la Ufulogía. Es real (Madrid).
!Ese ripio de Mecano! !Ese rosa palo!
O se es una chica lista o se es madridista. O si la chica está siempre lista, no puede ser muy fiel. Son términos disyuntivos, contrapuestos, no hay puntos intermedios. Una chica es lista o es fiel. Claro, a no ser que la chica lista se haga la tonta para pillar cacho, que, como la cosa está muy mala, algunas tienen que bajar mucho, pero que mucho, el listón y en los estadios, en los bares hay mucho hombre concentrado y mucho abrazo y mucho frufrú y mucho saltito y hay que estar a la que salta. Preparada, lista, ya. Chica lista, madridista o lo que haga falta.
Y algunas, las pobres, llevan así de listas y a verlas venir desde hace décadas. Porque de lo que no se dan cuenta es de que acaban, como las "penínsulas", rodeadas de hombres por todas partes menos por una, normalmente la más interesante.
Y, luego, al final, ese toque heráldico, "Siempre fieles", Semper Fidelis, pero que aquí y visto en conjunto tiene el tufo machista del "eau de fritanga".
Sólo hay un ser en el censo universal que merezca lucir semejante bufanda: el caniche de Paris Hilton.
La leyenda, más que una expresión de orgullo parece un centón de nobles virtudes caninas, más propio para la chapa de un collar de perros que para una bufanda. Y muy inherente al mundillo futbolero: las chicas, en el fútbol, sirven de mascotas, novias turgentes de futbolistas y contraportadas de prensa deportiva. Chica buena, chica lista, acércame esas zapatillas y muéveme el rabo. O mejor, cómemelo, cacho perra. Perra fiel, perraca.
Y ese rosa imposible, bandera de su auténtico lugar en el mundo, el frente rosa, ese ejército que misteriosamente consigue que las patatas fritas estén en el cuenco, las cervezas frías en la nevera, y que pasa el aspirador, ahora no, cuando están sacando un córner.
Podéis imaginar la lencería a juego. !El horror! !el horror! que diría Kurtz.
Paso al segundo: Un anuncio de Gol TV donde una mujer de gesto firme y severo posa junto a un eslogan que traduce su pensamiento y reza algo así como "En algo soy el mejor del mundo, soy del Madrid" (A ver si mañana bajo a la marquesina a hacer la foto) Es decir, que en lo demás eres un don nadie, un inepto, un incompetente, un gusano, un inútil, un incapaz... y la única fuente de estima proviene del hecho de que eres del Madrid, o de la Roja, o del Barça.. Tu única satisfacción en la vida consiste en pertenecer a un rebaño, grey, parroquia en concreto que vocifera ciertas consignas y viste de cierto color, eso si no eres chica, que tienes que ir de rosa palo. ¡Ah! y no se te ocurra ponerte a pensar y darte cuenta de que estás en ese rebaño y no en otro (¿contrapuesto?) por puro azar, siguiendo la ley del caos. O pensar que las consignas son erróneas. O pensar y punto.
Con lemas así aprendemos lo bien que se vive cuando otros piensan y deciden por ti. Porque el fútbol es eso, un receso del pensamiento, un obstáculo en que éste tropieza.
Paso al tercero: sólo a la élite del fútbol, larva, espejo y escuela de fascismo se le podía ocurrir destilar una propuesta semejante:
Una cuota racial en la selección Francesa de Fútbol
Y esto es sólo una pequeña muestra del tipo de la bajeza moral e intelectual que nos espera en un mundo que, ante un horizonte de escasez de recursos, propone echar salvavidas sólo a los nuestros, separando a seres humanos por colores, como los lacasitos, como en el fútbol.
Emulando a Víctor Frankenstein, estamos desenterrando cadáveres para juntar los trozos y devolver nuevamente la vida a una criatura monstruosa: Hitler. El hombre que para acabar con los que él consideraba bárbaros se convirtió en el mayor de todos.
El miedo y el odio son una mercancía tan peligrosa, tan inflamable, tan contagiosa, y tan explosiva que deberíamos considerarla munición de guerra. Y últimamente nos estamos armando hasta los dientes y eliminando los escrúpulos morales a la hora, por ejemplo, de vitorear un asesinato de estado en todas regla, relatado prácticamente en directo.
¿Nadie siente que no sólo se han sobrepasado todos los límites sino que se han pisoteado, borrado en ese alarde pormenorizado de la tortura y el crimen de estado que ha sido la ejecución de Bin Laden? !Y batiendo palmas! Como en el fútbol.
El fútbol se comporta como ese fluido espeso que tiende a expandirse hasta la desmesura en el escaparate mediático y a ocupar tanto el cuerpo social abandonado a su suerte como el córtex cerebral dejado en barbecho, y añado, inutilizándolo para su correcto funcionamiento. Un proyecto del LHC (Large Hadron Collider) ha bautizado este nuevo isótopo inestable y radioactivo como Ft, sin asignarle, por ahora, número atómico, pero englobándolo por sus afinidades expansivas y devastadoras con el To (toros), Rl (religión) y Mn (monarquía).
No suelo andar muy atento a sus minucias diarias ni llego a comprender enteramente su jerga. Las tormentas futbolísticas, cada vez más frecuentes y más virulentas, ciclónicas y huracanadas suelo pasarlas bajo techo esperando pacientemente a que escampe. Si bien soy cada día más escéptico al respecto y me vengo abajo cuando empiezo a considerar que el advenimiento del apocalipsis climático futbolero probablemente impida que algún día llegue la primavera.
Como digo, aunque busque incesantemente refugio, a veces no puedo evitar que una ráfaga de estupidez en estado bruto (brutísimo) me sacuda y me saque de golpe de mi guarida. Y han sido tres mazazos tres en un sólo día, por lo que, a modo de lenitivo, paso a consignarlos.
Primero, bajaba tan ufano la Cuesta de San Vicente a trote ligero, que ya perdía un tren, cuando me topo de frente, en todo lo alto y todo a lo largo del lateral de un kiosco la siguiente bufanda.
No. No es un fotomontaje de aficionado a la Ufulogía. Es real (Madrid).
!Ese ripio de Mecano! !Ese rosa palo!
O se es una chica lista o se es madridista. O si la chica está siempre lista, no puede ser muy fiel. Son términos disyuntivos, contrapuestos, no hay puntos intermedios. Una chica es lista o es fiel. Claro, a no ser que la chica lista se haga la tonta para pillar cacho, que, como la cosa está muy mala, algunas tienen que bajar mucho, pero que mucho, el listón y en los estadios, en los bares hay mucho hombre concentrado y mucho abrazo y mucho frufrú y mucho saltito y hay que estar a la que salta. Preparada, lista, ya. Chica lista, madridista o lo que haga falta.
Y algunas, las pobres, llevan así de listas y a verlas venir desde hace décadas. Porque de lo que no se dan cuenta es de que acaban, como las "penínsulas", rodeadas de hombres por todas partes menos por una, normalmente la más interesante.
Y, luego, al final, ese toque heráldico, "Siempre fieles", Semper Fidelis, pero que aquí y visto en conjunto tiene el tufo machista del "eau de fritanga".
Sólo hay un ser en el censo universal que merezca lucir semejante bufanda: el caniche de Paris Hilton.
La leyenda, más que una expresión de orgullo parece un centón de nobles virtudes caninas, más propio para la chapa de un collar de perros que para una bufanda. Y muy inherente al mundillo futbolero: las chicas, en el fútbol, sirven de mascotas, novias turgentes de futbolistas y contraportadas de prensa deportiva. Chica buena, chica lista, acércame esas zapatillas y muéveme el rabo. O mejor, cómemelo, cacho perra. Perra fiel, perraca.
Y ese rosa imposible, bandera de su auténtico lugar en el mundo, el frente rosa, ese ejército que misteriosamente consigue que las patatas fritas estén en el cuenco, las cervezas frías en la nevera, y que pasa el aspirador, ahora no, cuando están sacando un córner.
Podéis imaginar la lencería a juego. !El horror! !el horror! que diría Kurtz.
Paso al segundo: Un anuncio de Gol TV donde una mujer de gesto firme y severo posa junto a un eslogan que traduce su pensamiento y reza algo así como "En algo soy el mejor del mundo, soy del Madrid" (A ver si mañana bajo a la marquesina a hacer la foto) Es decir, que en lo demás eres un don nadie, un inepto, un incompetente, un gusano, un inútil, un incapaz... y la única fuente de estima proviene del hecho de que eres del Madrid, o de la Roja, o del Barça.. Tu única satisfacción en la vida consiste en pertenecer a un rebaño, grey, parroquia en concreto que vocifera ciertas consignas y viste de cierto color, eso si no eres chica, que tienes que ir de rosa palo. ¡Ah! y no se te ocurra ponerte a pensar y darte cuenta de que estás en ese rebaño y no en otro (¿contrapuesto?) por puro azar, siguiendo la ley del caos. O pensar que las consignas son erróneas. O pensar y punto.
Con lemas así aprendemos lo bien que se vive cuando otros piensan y deciden por ti. Porque el fútbol es eso, un receso del pensamiento, un obstáculo en que éste tropieza.
Paso al tercero: sólo a la élite del fútbol, larva, espejo y escuela de fascismo se le podía ocurrir destilar una propuesta semejante:
Una cuota racial en la selección Francesa de Fútbol
Y esto es sólo una pequeña muestra del tipo de la bajeza moral e intelectual que nos espera en un mundo que, ante un horizonte de escasez de recursos, propone echar salvavidas sólo a los nuestros, separando a seres humanos por colores, como los lacasitos, como en el fútbol.
Emulando a Víctor Frankenstein, estamos desenterrando cadáveres para juntar los trozos y devolver nuevamente la vida a una criatura monstruosa: Hitler. El hombre que para acabar con los que él consideraba bárbaros se convirtió en el mayor de todos.
El miedo y el odio son una mercancía tan peligrosa, tan inflamable, tan contagiosa, y tan explosiva que deberíamos considerarla munición de guerra. Y últimamente nos estamos armando hasta los dientes y eliminando los escrúpulos morales a la hora, por ejemplo, de vitorear un asesinato de estado en todas regla, relatado prácticamente en directo.
¿Nadie siente que no sólo se han sobrepasado todos los límites sino que se han pisoteado, borrado en ese alarde pormenorizado de la tortura y el crimen de estado que ha sido la ejecución de Bin Laden? !Y batiendo palmas! Como en el fútbol.
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