miércoles, 15 de junio de 2011

Madrid 15 de mayo, Sol 15 de junio

"No sé qué estoico se vendió como esclavo para rescatar a su prójimo...para un acto tan generoso...hay que tener un alma indignada y compasiva"
A. Chéjov.  El pabellón número 6

(Hoy no es el día más largo del año, ni la noche más corta, pero sí el día en que sale más temprano el sol)

Cientos de pequeños gigantes
Han luchado, a solas, contra la soledad,
Han combatido, a ciegas, contra las tinieblas, 
Han lidiado, mudos, contra el silencio,
Han quebrantado las normas del cielo,
Y han derribado la puerta del sol.
Han abierto zonas de luz
En la sombría conciencia
De no mereceros todavía,
Han tendido sus poderosas razones
Contra las razones poderosas,
Han cortado los hilos de las cometas de dios
Que trazan fronteras así en el cielo como en la tierra,
Han abatido las berlinas de plata antigua,
Abolengo de nubes, estirpes de tormenta,
Con solo esgrimir la más pobre
E inútil de la armas, la verdad,
Con solo estallar los versos contra los adoquines,
Contra los labios de los que cobran por insultaros.


Somos personas, estamos aquí,
Venimos desnudos y prisioneros,
Vestimos harapos,
Somos muchedumbres solitarias,
Somos la futura miseria,
La honda favela del porvenir,
La cumbre del pozo
De quien nos ha prometido
una traición y un abandono,
Una estafa,
Según todas las predicciones.


Solo que
Habrá que ser felices
Contra todo pronóstico,
Habrá que descabezar un sueño,
O un rey,
Habrá que dejar de amamantar caudales,
De ser hombres contra otros hombres,
Habrá que hacer realidad
La pesadilla de John Edgar Hoover,
Habrá que atreverse a salir a la calle
Y sentarse a charlar
Al calor de otros ojos y otras palabras
Y tirar por la borda el paquete de medidas
Envuelto para regalo que era el futuro.


Todos los templos, todos los oráculos
Con las manos teñidas de entrañas,
Serán el polvo de nuestro paso
Apacible, sosegado, sin fin.

martes, 14 de junio de 2011

lunes, 13 de junio de 2011

Beso sin más



Aquella vez,
Como apenas raramente a veces
Pasa,
Se aquieta el mundo todo
Y todo se  reposa,
Y se abre una grieta
En el muro de escombros del alma
Muerta después de matar a un dios cualquiera,
En el recodo oculto del curso inflexible del tiempo,
En el ángulo vivo de tu boca entreabierta.


Te derrito
Sin querer, sin pensar,
Sin amor, sin palabras,
Un beso sin coartadas,
Caminando desnudo por tus labios.
Te derrito
El lacre espeso y cálido
De mis pasos reposados
Como un aguacero.
Te derrito
Un beso demorado,
Mientras  largas caravanas
Atraviesan la sabana dilatadamente
En la recóndita esfera de un instante distante,
Te derrito
El beso que nunca termina,
El que llegó para quedarse,
Suspendido para siempre,
Caduco e inmortal, 
Entre la nada y el tiempo.


Y fue eso, sólo eso,
Sin ayer, sin mañana,
Sin nada que no sea
Sencillamente un beso.

martes, 7 de junio de 2011

Pedro petrificado

Junio 2009
Normalmente cualquier profesor ha de soportar a lo largo de su vida un aluvión de críticas, mofas, befas, burlas, motes, monigotes e incluso hasta vudú. Tu caso creo que es excepcional, pues eres de los pocos maestros con club de fans, y supongo que podrás hacer un libro bien gordo con todos los poemas que te han dedicado. Ahí va uno más, y de los peores.


Pedro petrificado
(Poesía lapidaria que no rima
sino que, más bien, da mucha grima)


Porque donde dos cuencas (Cuenca y Mini Cuenca) vacías amanezcan
ella (la libertad) pondrá dos piedras (dos Pedros) de futura mirada.
Miguel Hernández desfigurado




Una mañana cualquiera te levantas,
pero en realidad permaneces tumbado.
Afuera el aliento del desaliento arrecia,
llueve resignación,
y ese día nos sentamos y acabamos pensando
que resulta de lo más natural no ser feliz,
gruñir, desconfiar y no pisar los charcos
completamente empapados de risas,
y tampoco te acuerdas muy bien
de con quién te has enfadado, ni cuándo,
ni por qué.


Ese día Pedro se yergue, se enroca, se petrifica,
se amuralla y grita: ¡Basta¡ ¡No puede ser¡
No podemos renunciar,
ni amoldarlos mansamente a la tristeza.


Pedro, padre y piedra.


Pedro se ha empedernido en no darse por vencido,
Pedro se ha empeñado en no dejar que nadie se despeñe,
Pedro Pan ha empedrado de buenas intenciones el infierno,
y los leves sueños de los niños perdidos.
Pedro Pan que los convierte en dioses resplandecientes,
en Príncipes de la Rosa,
en Reyes de Aravaca.




Pedro, padre y piedra.


Nos has cambiado la gramática
ya que en nuestro diccionario, y para siempre,
pedrada también significa, a saber:
Dícese de la colleja de optimismo o
súbito golpe de alegría.




Nos has cambiado también la ortografía
donde comPasión se escribe con Pe mayúscula,
de Pedro y de Pasión,
y agua se escribe con Hache,
(con hache de Hache dos ¡Oh!).




Y la física se vuelto loca,
y tu piedra es la piedra angular
de la tabla periódica,
un nuevo elemento de la tabla
ahora llamada Pedriódica
donde las piedras son ligeras como espuma de champán.


Pedro, padre y piedra.


El cielo está empedrado,
y el desempedrador que lo desempiedre
y lo enladrille o lo asfalte,
aquí nos tendrá enfrente.


Sólo te pedimos que nos cambies
este corazón de carne por uno de piedra,
de tu piedra dura de Extremadura,
acorazado como el tuyo,
de piedra filosofal,
de pura vida,
para vivir esta edad de piedra
como si fuera
dulce edad de oro
como si fuera,
ahora que somos bilingües,
like a rolling stone.


Tú eres Pedro
y con esta piedra de mechero
me encenderé el pitillo,
o antorcha,
(ahora que dejé de fumar)
a la mala salud de tu alma de piedra.


Muchas gracias, maestro,
por esta sencilla lección.
Gracias.

jueves, 2 de junio de 2011

La vejez, la textura del tiempo.

La vejez,  la textura del tiempo,
Los mendigos de la edad, los años.
Hijos de madres muertas,
de ojos glaucos,
de manos frías
de cabellos de plástico,
que abrazan bajo las órdenes de sus mecanismos,
cuerpos sin calor,
seres inhumanos.
La mano que te pegó, te enseñó,
el que te disparó, el que antes te odió,
te dijo la verdad.
Caminando por la nada,
recibiendo golpes en la carne
mojada y fría,
en el núcleo del dolor,
en el vacío.
Dolor dentro del dolor,
frío dentro del frío.
Muerte dentro de la muerte,
la vida se descompone,
se pudre, fermenta,
cae, y escribes poemas esculpidos
en dolor, sin palabras, sin rimas,
sin versos, sin otra materia prima 
que la muerte susurrándote en retorcidos laberintos
recorridos por gusanos ciegos.
Y muero en un charco de cieno helado de noviembre
mientras me pisan paseantes distraídos,
y ya nadie distingue,
qué es el agua, qué la tierra, qué mis ojos, qué la tarde que cae,
qué es el viento,  qué mis dientes de rata gris.
Cae la tarde, cae la lluvia, cae la noche, cae la escarcha,
el viento se derrumba, caen los segundos, como fragmentos del apocalipsis
no te agarres, caen los versos,
todo es pasado, todo es mentira,
caen los latidos.
Mi forma en el espejo
Recuerda vagamente a un hombre.

Un pasaporte sentimental

Un pasaporte sentimental
Una antorcha de cenizas.
Las lejanas cicatrices del firmamento.
Lagrimas pesando como aldabas del pasado
Dagas que indagan
Profundas cataratas líquidas de arena
Sexo.
Molinos de arena.
La memoria es de arena
cuerpos rellenos de arena
muñecos de trapo llenos de arena,
relojes de arena girando siempre la misma arena
palpitando arena por nuestras venas
desiertos de ayer,
sacos de arena contra las tapias del cementerio,
fusileros del olvido contra el paredón
aeropuertos y autopistas del odio contra
los lentos senderos de la memoria,
hecha de arena, hecha de polvo de los caminos,
mínima, cálida, dulce y luminosa al sol
sin sablón de sal, muerte blanca y vertical
contra muros de cal viva,
recuerdos contra memoria,
ramas del recuerdo
no nos dejan ver
el bosque de la memoria.


Con una pala rompo la costra de mi piel,
levanto el cadáver que soy yo mismo,
desentierro ojos de arena,
que marcan compases del abismo,
con una copa de vino
abro las lentas lentes del pasado
veo una huerta y un olivo, y niños cantando
por el recodo del río, 
niños que olvidaron la lección,
Olvidaron el futuro
Aprendiendo a jugar al amor,
Primera sed de ser y ser tenido.

Mediocridad

A medianoche 
A través del vidrio de la botella medio vacía
puedo ver, medio escondida entre las ramas,  
la luna medio llena,
con los ojos medio abiertos 
y los puños cerrados a medias.
Sobre el velador el vino.
Vino, calostro para los huérfanos,
niños medio muertos de viejos,
acúname en mi sepultura,
y cántame media vida,
a media voz, a media luz,
sin medias lágrimas,
ni medias sonrisas,
susúrrame
medias verdades, medias mentiras,
medio dormido, medio avizor
medio desnudo, medio vencido
medio ahogado, medio borracho
Del todo.